Immanuel Kant, 1724-1804

SUEN’s DIARY

Hoy, 3 de agosto de 2019, en una tarde de playa, elijo el libro de Immanuel Kant y, al abrirlo al azar, la página a leer ha sido referente a la intuición, el entendimiento, la psicología y la filosofía. Y es curioso, curiosísimo, porque esta última semana yo pensaba acerca de la Humanidad y el uso del pensamiento en la misma, en que el pensamiento, así como las ideas del mismo, pueden ser plagiadas. Y en un mundo tan avaricioso como el que nos representa esta humanidad, exponer ideas puede suponer el riesgo de que éstas no sean usadas con un buen propósito sino para la explotación y violación de las mismas. Yo entiendo esta Humanidad como una voraz alimaña, carroñera y vil, que se disfraza cual serpiente con buenas palabras para que aquello que pueda ser usado para el beneficio de los que no tienen el más mínimo escrúpulo y con la intención de explotar esa idea o pensamiento pueda llevarse a cabo. Sí, una idea o pensamiento planteada de manera abierta en pro de un conocimiento global pero partiendo de un origen único, el cual puede albergar diferentes fases o exposiciones pero siempre con una creatividad exclusiva, como una huella, como la huella del autor mental de la misma, puede ser robada y plagiada por aquellos que no son capaces de llevarla a cabo.

He aquí la diferencia y la marca de la actual Humanidad con respecto a las Antiguas Sociedades como la Grecia de los Grandes Filósofos, los cuales amaban mostrar el conocimiento a aquellos que también amaban recibirlo.

Hoy en día eso apenas ocurre. Hoy prima el beneficio, prima el egocentrismo, prima el destacar, el servir a esas ideas recicladas y nada útiles que esperan como buitres que alguien aporte esa Luz, esa idea que les facilite el camino fácil para triunfar, aunque sea a costa de tomar aquello que aún siendo universal posee huella propia.

Éste es mi planteamiento de hoy y mi exposición acerca del Pensamiento y de la Iluminación, ambas ausentes en la Sociedad actual, la cual, en más de 2000 años, ha involucionado hacia un “Estado de completo absolutismo y despotismo mental y físico“.

A la vista está…

“Crítica de la Razón Pura”

<<Los conceptos puros del entendimiento se refieren, a través del mero entendimiento, a los objetos de la intuición en general, independientemente de si ésta es la nuestra o cualquiera, siempre que sea sensible. Pero, por ello mismo, tales conceptos son meras formas del pensamiento a través de las cuales no conocemos todavía ningún objeto determinado. La síntesis o combinación de lo diverso en ellos sólo se refería a la unidad de apercepción y constituía así el fundamento de la posibilidad del conocimiento a priori, en la medida que éste se basa en el entendimiento. Por tanto, la síntesis no es sólo trascendental, sino también puramente intelectual. Pero, desde el momento en que hay en nosotros cierta forma de intuición a priori basada en la receptividad de la facultad de representación (sensibilidad), el entendimiento puede, en cuanto espontaneidad, determinar, mediante la diversidad de las representaciones dadas, el sentido interno de acuerdo con la unidad sintética de apercepción y puede así pensar la unidad sintética de apercepción de la diversidad de la intuición sensible a priori como condición a la que no necesariamente han de someterse todos los objetos de nuestro intuición (la humana). De esta forma, las categorías, como meras formas del pensar, obtienen, pues, realidad objetiva, es decir, aplicación a objetos dados en la intuición, pero sólo como fenómenos, pues sólo de éstos podemos tener intuición a priori.

Esta síntesis -necesaria y posible a priori- de la diversidad de la intuición sensible puede llamarse figurada (synthesis speciisa), para diferenciarla de la que sería pensada en la mera categoría en relación con la diversidad de una intuición en general y que recibe el nombre de combinación del entendimiento (synthesis intellectualis). Ambas son trascendentales, no sólo por tener lugar a priori, sino porque, además, sirven de base a la posibilidad de otros conocimientos a priori.

Sin embargo, cuando la síntesis figurada se refiere sólo a la originaria unidad sintética de apercepción, es decir, a la unidad trascendental pensada en las categorías, tiene que llamarse síntesis trascendental de la imaginación, a fin de diferenciarla de la combinación meramente intelectual. La imaginación es la facultad de representar un objeto en la intuición incluso cuando éste no se halla presente. Ahora bien, teniendo en cuenta que toda intuición nuestra es sensible, la imaginación, debido a nuestra condición subjetiva, sin la cual no podría suministrar a los conceptos del entendimiento la intuición correspondiente, pertenece a la sensibilidad. No obstante, en la medida en que su síntesis es una actividad de la espontaneidad (que no es meramente determinable, a la manera del sentido con respecto a la forma de éste y de acuerdo con la unidad de apercepción), la imaginación es una facultad que determina a priori la sensibilidad; la síntesis de las intuiciones efectuada por esa facultad tiene que ser un síntesis trascendental de la imaginación de acuerdo con las categorías. Tal síntesis constituye una acción del entendimiento sobre la sensibilidad y la primera aplicación del mismo (fundamento, a la vez, de todas las demás) a objetos de una intuición posible para nosotros. En su calidad de síntesis figurada, hay que distinguirla de la síntesis intelectual, que, al no contar con la imaginación, se produce sólo por obra del entendimiento. En la medidas que la imaginación es espontaneidad, también la llamo a veces imaginación productiva, con lo cual la distingo de la reproductiva, cuya síntesis se halla sujeta exclusivamente a leyes empíricas, a saber, las de asociación, y que, por ello mismo, no aporta nada a la explicación de la posibilidad del conocimiento a priori. Consiguientemente, la imaginación reproductiva pertenece a la psicología, no a la filosofía trascendental.>>