PARTE I – LAS ZONAS MUERTAS

Madrugada del miércoles 25 de septiembre de 2019

En esta Tragicomedia absurda al estilo Ruleta Rusa en la que nos hallamos actualmente, estamos viendo cómo actores, famosos, directores, y un sinfín de personajes que viven en el más absoluto lujo, en un planeta que parece un Monopoly (las familias adineradas se reparten sus patrimonios y territorios, jugando a la banca, estableciendo negocios, sin tener que sufrir las limitaciones que comportan las fronteras y restricciones que los gobiernos han establecido para la población), han decidido, ahora, después de décadas de sobre explotación de los recursos naturales del planeta, aparecer en los medios para hacer un llamamiento a salvar el mismo.

Sin embargo, la duda que la población debería hacerse es:

¿Somos merecedores de un planeta azul en el que permitimos hambruna y guerras?

Es decir, el hecho de lo que está ocurriendo actualmente y aún más, a lo que va a suceder en los próximos años, ¿de quién es responsabilidad, de la mayoría de la población sometida a una esclavitud encubierta de desarrollo y democracia, o a quienes han tenido la oportunidad de mejorar este Planeta, empezando por establecer igualdad y respeto con todos los seres vivos del mismo, y no lo han hecho hasta que han visto que su vida de privilegios puede llegar a su fin?

Lo que está ocurriendo en el planeta ya hace tiempo que se ha ido avisando, pero se ha permitido. Y ahora, quienes lo sabían, quienes podían haber luchado para que esto no ocurriera, son los mismos que ahora piden que ayudemos a salvar el planeta. La cuestión es:

“¿Para quién es el planeta, si es salvado, para los privilegiados de siempre y el resto a seguir esclavos, o realmente vamos a generar el verdadero cambio y a establecer una humanidad con valores de respeto hacia la vida y la muerte, sin esclavitud ni diferencias sociales en ello? ¿O es que aquí nadie se ha percatado de ello? Si el planeta está cómo está es porque la Humanidad falla en cuanto a establecer una vida digna para todos, no solo para los que son etiquetados para ello.”

Y ahora se ha creado un movimiento mundial liderado por personajes que dicen querer salvar el planeta, mientras reciben privilegios, mientras el planeta sigue a la deriva, mientras la hambruna y la escasez de agua acecha a millones de vidas inocentes. Todo propio de la humanidad vanidosa que nos deleita con sus artimañas de hacer ver que les importa realmente el planeta, mientras ejecutan sus actos circenses.

NIHIL, LA NADA…

“Recuerdo el esfuerzo tan grande que se realizó para recuperar los bosques, los cuales habían sufrido mucho tras el Mal Verde. Por eso mi madre hizo un gran trabajo en la zona, cultivando de manera natural y a la antigua usanza. De ahí que no utilizara pesticidas y demás productos químicos. Se tardaron años en recuperar lo dañado, aunque hubieron zonas del Planeta que no lograron salvarse y se convirtieron en grandes llanuras sin vegetación. Se les denominó Zonas Muertas. ”


Pasaje de: Suen K. Gift. “NihiL”. Apple Books.

“-¡Aléjate! Están contaminados, el agua está contaminada.
-¿Pero qué ha pasado Damián?
-Llevaban varios días raros, apenas comían y las yeguas no parían bien, los potrillos nacían muertos y ellas lo hacían en pocas horas. Las ovejas, los cerdos, las verduras, los frutales… ¡Todo está muerto! Esto es peor que el Mal Verde.
-Vengo de casa de los Duchen, anfitriones de la fiesta de fin de Carrera, y en su valle habían pájaros muertos. Caían del cielo a pares.
-También, los pájaros también. […]¡Es una catástrofe! Vete a casa Alexia, corre y no pares. No bebáis agua del grifo. Díselo a tu padre. ¿Lo harás?
-Sí. Será lo primero que le diga en cuanto le vea.
-No creo que sobrevivamos porque hasta las plantas están contaminadas. Es el fin. No va a quedar nada de nada. Todo se está muriendo. Tanto Cambio Climático y no nos hemos dado cuenta de que el problema lo teníamos más cerca de lo que creíamos. La Tierra se muere.”

Pasaje de: Suen K. Gift. “NihiL”. Apple Books.

“-A ver, cuéntame qué ha pasado después de encontrar a Soren muerto.
-No podía reaccionar. Imagínate la situación. Mi marido muerto en la cama donde yo había dormido toda la noche y no me había ni percatado de ello. He llamado al hospital pero no me contestaban. Así que he llamado a la consulta del doctor Spinelli, nuestro médico particular, y me ha dicho que vendría pero que tardaría. Tenía que ir a otras dos casas que también le han llamado por casos similares. Ha tardado 2 horas en venir y cuando lo ha hecho tenía muy mala cara. Esto es lo que me ha dicho:
-Es una epidemia.
-Entonces, ¿yo también estoy afectada?
-Posiblemente.
-¿Cómo lo puedo llegar a saber?
-La persona tiene décimas de fiebre, escalofríos, náuseas que pueden acabar en vómitos y, lo peor de todo, convulsiones. Mucho me temo que estamos ante una Pandemia, una terrible Pandemia.
-¿Hay cura?
-Lo dudo. La semana pasada estuve en una conferencia en Viena y me comentaron de varios casos en América Central. No le dieron mucha importancia porque como allí es normal que hayan múltiples defunciones… Hubo un médico destinado allí que se quejaba de que él había
notificado unos meses atrás una nueva y extraña epidemia. No le hicieron caso y la empresa para la que trabajaba le prohibió hacerlo público. Allí la gente está muy en contacto con la naturaleza, viven cerca de ríos y lagos. La razón estaba en que los altos cargos ya lo sabían y también conocían que no había cura posible. Decían que era algo relacionado con los gases que emanaban del interior de la Tierra y la contaminación de las aguas. Creyeron que no se extendería, que sólo aparecería en pocos lugares del Planeta y no querían crear una Alarma Mundial. Otros expertos, biólogos del Centro de Investigación Terrestre del Canadá, denunciaron un abuso desconsiderado de los recursos geotérmicos.

Hace unas décadas, en el último Tratado de Kioto, en el año 2.018, se decidió utilizar como mayor fuente de energía, aparte de la solar y otras tantas, la energía geotérmica. Los países más potentes comenzaron a explorar el suelo en busca de las mejores zonas para establecer las plantas de Energía Geotérmica y lo hicieron de manera totalmente descontrolada, en un intento por recuperarse de la Crisis del 2.010. Los no tan potentes lo hicieron de manera menos legal, sin declarar las extracciones y provocando con ello un gran riesgo para la población. Se le denominó “La fiebre del oro rojo”. Se dieron cuenta que era una manera muy rentable de obtener energía y, sin hacer mucho caso de la opinión de científicos especializados en el tema, los cuales estaban de acuerdo en el proyecto pero pedían unas medidas de seguridad, pues este tipo de extracción también conlleva grandes riesgos para el Planeta, realizaron inversiones en plantas de este tipo de energía. Iniciaron lo que sería el nuevo Boom Económico. Ya no interesaban las extracciones petrolíferas, tan escasas y tan costosas de explotar, y más aún después de la Guerra con los países del Extremo Oriente, países que dejaron de ser los principales suministradores de energía en el Planeta, perdiendo con ello un gran poder adquisitivo. Después de las grandes catástrofes sufridas en varias partes del Planeta entre los años 2.011 y 2.012, los gobernantes optaron por las energías verdes como impulso energético, dejando a un lado aquellas energías que suponían un grave peligro, como las centrales nucleares y las extracciones petrolíferas. Los nuevos inversores vieron en la Energía Geotérmica una nueva forma de obtener enormes ingresos económicos así como un gran poder político. Y así fue. Al igual que pasó con la época imperialista, los países explotaron sus tierras para ver quiénes tenían mayores recursos geotérmicos. Ya en el siglo pasado se utilizaba este tipo de energía pero fue en los años 20 del s.XXI cuando se decidió dar el Gran Salto y explotar al máximo los recursos de La Madre Tierra. Sin embargo esta vez no miraron los inconvenientes, sólo pensaban en los beneficios.

-Pues este grupo de biólogos del Canadá, junto con otros *científicos especializados en geología, descubrieron que la sobreexplotación de este tipo de energía, producía grietas en la corteza terrestre, provocando la contaminación de acuíferos, manantiales, ríos…, conllevando la muerte de cualquier ser vivo que habitaba en ellos, incluyendo a los humanos. ¿Lo entiendes ahora? Hago viajes como voluntario en países que no disponen de la asistencia sanitaria básica y he visto mucha gente morir por causas desconocidas y poco comunes. Sin embargo nadie ha dicho nada porque es lo más normal en esos países. ¡Pobre gente!, dicen los que tienen la barriga llena. Nadie ha querido investigar. Se lo dije a una de las personas que estaban de supervisor y me dijo que cómo me preocupaba a estas alturas cuando todo el mundo sabía que aquí la gente muere a diario. Ellos vienen a limpiarse los pecados y las malas conciencias, no a ayudar. Se creen que porque traen alimentos y medicinas ya han cumplido. No son todos iguales. He conocido personas que lo hacen por vocación o por altruismo. Pero después de la última vez no he vuelto más.”


Pasaje de: Suen K. Gift. “NihiL”. Apple Books.

“-Miren, no debería decirles esto pero para que entiendan la situación, vean que no son los únicos y que no es algo que haya sucedido sólo en Tenerife. Todas las islas, grandes y pequeñas, están desapareciendo. Unas por grandes maremotos y otras, como Tenerife, Hawai e incluso Japón, por las erupciones de los volcanes y por grandes inundaciones. De Japón ya han desaparecido dos terceras partes de la isla. Es un cataclismo de enormes dimensiones y de consecuencias nefastas para el Planeta. No creo que nos salvemos nadie.”


Pasaje de: Suen K. Gift. “NihiL”. Apple Books.