“LA VIDA ES SUEÑO”

Miércoles 13 de noviembre de 2019

Es Curioso Curiosísimo que el último Manuscrito no haya sido publicado y es igual de Curioso Curiosísimo que el nombre elegido para el soldado que aparece en el Manuscrito fuera el de Ryan

En este apartado escribí una historia pero, ¿y si pudiera cambiarla? ¿Y si pudiera llegar a tiempo para salvar al soldado?

En realidad eso es Prophetia, una historia de sucesivas acciones y soluciones a la vez.

Así que…

THE GIFT


“RESOLUTIO”

Noto algo que se mueve en mis pies. Me hace cosquillas, pero no veo lo que es. Ahora sí. Poco a poco voy viendo. Los ojos parecen tener una especie de arenilla que me molesta y me pica. Fijo la mirada en mis extremidades inferiores. 

Adrenalina al máximo. Tengo una serpiente de coral subiendo a través de mis piernas. Estoy intentando no hacer ningún movimiento brusco y a la vez estoy controlando la respiración. Parece que estoy en algún tipo de desierto pero no sé en cuál. El reptil me enseña su lengua viperina y espero que haya saciado su hambre no hace mucho y así tan sólo utilice mi cuerpo como juego. El sol es muy molesto y cuento el tiempo para levantarme y buscar una sombra en la que refugiarme. 

Por fin, la alargada serpiente se aburre y me permite moverme. Creo que va a ser difícil encontrar un lugar en el que el sol me dé una tregua, pero nada más subir una colina de arena fina veo un campamento militar. No lo pienso dos veces. Voy hacia allí. Y en cuanto le doy alcance me doy cuenta que nadie me ve, con lo cual, soy espíritu. 

            -Gracias Estefanía.

Los soldados vienen y van. La mayoría de ellos están heridos. Me fijo en un soldado no herido. Lo reconozco como el compañero de Ryan en mi visita a la Urbanización. Está hablando con dos superiores al mando. Se diferencia en las muchas placas que estos últimos tienen en su traje. Les está explicando algo y al hacerlo dirige su mano hacia una zona del campamento. Y al mirar hacia ésa zona siento una corazonada, no muy alentadora, la verdad. Me temo algo trágico.

Una figura, un cuerpo, un Alma que se va separando de su cuerpo físico. Es Ryan. Está gravemente herido. Su cuerpo tirita y yo me muero por abrazarle y calmarle, pero no puedo. Coloco mis manos sobre su pecho. Poco a poco, él va disminuyendo su ritmo cardíaco hasta relajarse. No puedo evitar que deje de tiritar pero sí puedo hacer que su Alma esté en paz.

El motivo por el que estoy aquí, el motivo por el que Jonny siempre ha parecido un Alma solitaria y melancólica es porque él, su Alma, necesitaba mi perdón y ahora estoy a punto de solucionarlo.

Para ello, pediré consejo a Siara. Pediré que acuda a mí. Sé que Ella puede ayudarme, así lo percibo. A lo lejos, tras el horizonte, con el sol mostrando toda su belleza, un sol ya nada molesto sino todo lo contrario, con sus tonos anaranjados y dulces, aparece una esbelta figura femenina. Es imposible no reconocerla. Pero no viene sola. Le acompaña aquella mágica Imazighen. Nadie en el campamento puede verlas, incluso con el enorme destello que emiten. Yo les sonrío al verlas, porque la presencia de ambas otorga tanta Sabiduría… Ryan ya no sufre espasmos, sino que parece sumido en un intenso sueño. Su pulso es débil pero se mantiene latiendo. No necesitamos hablarnos. Nuestras miradas hablan por sí. Tomamos nuestras manos y las colocamos sobre el pecho de Ryan. Poco a poco la piel del soldado deja de ser pálida y la respiración se estabiliza. La salud ha mejorado pero Ryan parece no despertar del intenso sueño. En realidad, más bien parece no querer abrir los ojos, como si tuviera miedo de lo que pudiera encontrarse al hacerlo. Puedo entender ese miedo. Puedo entender lo que significa el querer y no poder. El querer estar con tus seres queridos y no hallarlos. Y como si el Alma de Ryan, en esa lejanía de su subconsciente intenso, pudiera hablarme, como si yo pudiera sentir ese deseo, el deseo de él regresar con sus familiares a los que hace tanto tiempo dejó para librar su batalla, miro a Siara, esperando su consejo. Ella extrae uno de sus papeles mágicos y a través de lo que yo le voy mostrando con mi pensamiento va escribiéndolo sobre el mismo. El papel mágico se dobla sobre sí mismo y desaparece. Las 3 mujeres nos quedamos al lado del soldado Ryan, cuidando su cuerpo y su espíritu, hasta que uno de los doctores del campamento se acerca al máximo responsable del lugar y le enseña unos documentos lo suficientemente importantes como para que varios hombres se acerquen a Ryan, comprueben su estado de salud y decidan llevárselo del lugar. Nosotros podemos ver perfectamente a dónde le llevan. Ya no es un campamento en el desierto, sino todo lo contrario. Parece un enorme palacete cercano a una zona con agua. No puedo ver bien si es el mar o si es un extenso lago. Sólo puedo ver el cuerpo de Ryan, el cual aún parece no querer despertar. Siara me indica que debe irse, no puede desatender la Mansión Galière, y la joven imazighen me ofrece algo. Son unas semillas especiales. Me sonríe y hace igual que Siara, regresar al lugar al que pertenece. Me acerco a Ryan y le coloco las semillas sobre los ojos. Le doy un beso en la frente y poco a poco el soldado va abriendo sus ojos. Me recuerda tanto a mí, a cuando yo tenía ese miedo por despertar en otro tiempo y lugar desconocidos para mí. Nos miramos, sonreímos y él me da su mano derecha. “Todo saldrá bien”, le digo yo mentalmente. No puedo quedarme con él. No soy cuerpo físico y debo yo también regresar a mi espacio-tiempo.

Estoy consciente aunque aún no he despertado del todo. Y dentro de esta consciencia alejándose de la subconsciencia, emito una sonrisa a modo de felicidad por lo sentido y vivido hace poco.

            -¿Mejor, verdad?

Abro los ojos lentamente…

-Mucho mejor –contesto yo.

            -¿Ves cómo no necesitabas que nosotros te dijéramos nada? Tú has ido encajando las piezas del puzle dentro de tus acciones, previamente analizadas. Creo que ya va siendo hora de irnos –dice mi amiga hopi cogiéndome la mano y regresando a nuestro lugar. [

SUEÑOS