PIELES HUMANAS EN VENTA

Sábado 29 de febrero de 2020

Si observamos a la Humanidad actual podemos contemplar que muy poco se diferencia de la de anteriores siglos; sólo ha cambiado la manera de ser esclavos. No existe país en este Planeta que no siga un rol fijado en ello. Los Gobiernos son solo el estamento fijo y forzado de cómo unos seres vivos deben obedecer a quienes esclavizan al resto. En todo ecosistema existe una única finalidad, el bien común y global de las especies para permitir que ese ecosistema siga alimentando a ese mismo sistema, pero en ningún caso lo hace de manera esclava. Una hormiga posee unas capacidades para ejercer el bien común de la colonia de hormigas pero la reina no podría sobrevivir sin la ayuda del resto de hormigas y todo se hace para la supervivencia de esa misma colonia. Sin embargo eso no ocurre con el ser humano, el cual sigue sufriendo diferencias sociales realmente marcadas y traumáticas, desde niños desnutridos y usados como objeto sexual o laboral hasta ancianos abandonados o desahuciados de sus propias casas en un Sistema social que especula con todo lo que tiene vida y lo que es inerte.

Existen museos, catedrales, templos, y un sinfín de edificios y de sociedades que hablan y existen para la cultura y las artes pero todo ello es banal. Un cuadro posee un valor adquisitivo más grande que aquello que late con vida. Una Iglesia posee figuras religiosas que poseen más valor que almas vagabundas rechazadas por el resto de almas. La cultura actual no se basa en la transmisión de conocimiento, sabiduría y valores fundamentales , sino en la especulación financiera. Porque en esta Sociedad actual lo que prioriza es el dinero. Absolutamente nada que se mueva con vida en este planeta es más importante que el dinero. Las selvas y grandes bosques son vendidos por esos Gobiernos a grandes fortunas y las vidas también.

En siglos anteriores, los grandes terratenientes que vieron en los grandes descubrimientos de nuevas tierras a las que explotar un negocio próspero necesitaron mano de obra barata para ello. Porque todo negocio que ha triunfado en este Planeta ha tenido como base principal la esclavitud, entendiéndose ésta como aquella forma de obtener el máximo beneficio a costa de que el resto dependa de ello pero con el mínimo beneficio para estos últimos. El punto álgido en esto fue con el descubrimiento de las Américas por parte de los europeos y británicos. No sólo saquearon las tierras nativas de las Américas sino que les obligaron a aceptar sus falsas religiones basadas torturas para aquellos que las negaban. Para ello se sirvieron de grandes navíos que transportaban a ciudadanos del África hacia la nueva tierra, América del Norte, en donde los instalaban en sus majestuosas haciendas para que trabajaran la materia prima como esclavos, sin derechos y castigados cruelmente si no respondían a los mandatos de aquellos perversos amos.

Con el tiempo y tras mucho dolor, los descendientes de quienes fueron injustamente tratados se rebelaron contra aquella crueldad y hallaron, mucho después, luz en sus vidas con nuevas leyes que les amparaban. Pero la semilla ya había germinado y las segregaciones aún continúan. Y es que realmente la esclavitud aún existe.

El siglo en el que vivimos es, a mi entender, el peor siglo de todos, porque pudiendo vivir cómodamente vivimos más esclavos que nunca, sólo que esta esclavitud está camuflada entre comodidades e ideales maquillados. Habiendo tenido tantos personajes ilustres que nos han dado las claves para poder vivir en igualdad y en respeto con aquello que nos rodea hemos obtenido un Planeta que está completamente contaminado y destruido. No existe zona del mismo que no haya sido explotada y forzada a aceptar los dictámenes especuladores de quienes usan su poder económico para obtener aquello que desean.

Y ahora la esclavitud de los grandes navíos no se realiza entre África y América, sino que se realiza entre África y Europa, teniendo a Asia también en ese gran negocio. Nos crean fronteras y leyes que solo afectan a los ciudadanos con menos privilegios, mientras los privilegiados pueden usar otros países para mover sus cuentas bancarias y crear industrias que les permita usar mano de obra más barata. Pero también necesitan que sus mismos ciudadanos sientan que sus puestos de trabajo peligran y así acepten sus condiciones laborales nada lógicas, puesto que esas grandes empresas capitalistas que no quieren que sus trabajadores tengan un salario digno son las mismas que promocionan e invierten en figuras deportivas a las que les pagan grandes sumas de dinero o viven en el más absoluto lujo. Los Gobiernos son los primeros en permitir esta situación actual y los ciudadanos, de una manera u otra, quienes lo sustentan, porque la Verdad se ve pero se elude por las consecuencias que ésta conlleva hacia el individuo.

Ahora los grandes navíos se han maquillado con barcos que dicen defender los derechos humanos, con barcos que usan el activismo para ganar dinero con ello. Activismo y defender los derechos humanos no es transportar personas de un continente a otro porque éstas huyen de sus tierras sino evitar que esto último ocurra. Pero no sólo se usan barcos sino también leyes que permiten que empresarios especuladores hagan contratos laborales a ciudadanos de países más pobres. Esto último es lo que viene ocurriendo entre Europa y África desde hace años y concretamente con el caso de los campos del sur de Andalucía, quienes acogen temporeros traídos del norte de África para hacerles contratos y obligarles a aceptar las condiciones que ellos establecen, incluyendo en estas los abusos sexuales.

Aquellas situaciones en las que mujeres africanas que llegaban con grilletes a trabajar los campos de algodón de los nuevos Estados Unidos de América y que sufrían violaciones que daban lugar a hijos bastardos siguen ocurriendo de diferente manera en la actualidad. Niños menores traídos en barcos y en migraciones obligadas desde el país africano son usados por las mafias a través de los centros de menores. Las mujeres que llegan, no sólo de África, sino de parte de Europa del Este y de Asia son obligadas a prostituirse. E incluso las que trabajan las tierras deben aceptar los abusos que los capataces les imponen, como es el caso de las temporeras de Huelva.

Temporeras extranjeras denuncian abusos de sus patronos en la recogida de fresa en Huelva – La explotación sexual en el campo es un secreto a voces, pero nunca hasta ahora han prosperado acusaciones contra los responsables de una actividad competitiva en Europa.

http://revista.lamardeonuba.es/la-fiscalia-ya-ha-abierto-diligencias-por-las-denuncias-de-abusos-a-temporeras-en-la-fresa/

Pero no tan sólo existe el hecho delictivo sino que, quienes defienden a quienes están desprotegidos mediante el organismo de la justicia se encuentran con problemas por ello. Y es que los Gobiernos amparan a los privilegiados frente al resto. Tan sólo en una mínima parte la Justicia actual existe como tal. Una Justicia saturada y no actualizada y unos letrados con dificultades para llevar a cabo su labor judicial. Este es el caso del departamento para la defensa de los derechos humanos de la plataforma PUNTO CRÍTICO.

La Subdelegada del Gobierno en Huelva, Manuela Parralo, ha eludido este lunes tomar en consideración la relevante información, publicada hoy por La Mar de Onuba, que desvela comportamientos -cuanto menos- cuestionables por parte de agentes de la Guardia Civil de Almonte, y ha rechazado abrir una investigación al respecto.

https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2018/08/28/la-policia-es-mia-en-entredicho-la-actuacion-de-la-guardia-civil-en-el-caso-donana-1998-que-investiga-el-juez-pedraz/

Nada ha cambiado en siglos. Nada más que ahora hemos logrado destruir no sólo la Humanidad sino el Planeta, y todo ello gracias a lo que muchos denominan Revoluciones, las cuales no siempre ofrecen el resultado justo, no si éste proviene de la especulación financiera y capitalista. El trabajo ya no proviene de los artesanos y gremios. Ahora se sustituye por tecnología y por mano de obra todavía más esclava que siglos atrás, porque antes era supervivencia y ahora es codicia.