Jueves 5 de marzo de 2020

Ayer escribí la entrada “Enjoy the Time” y hoy he recibido un whassap de alguien que no lo está pasando bien. Lo cierto es que la Vida es eso, momentos con diferentes clases de estado social. A veces estás demasiado disponible, a veces no estás nada disponible, a veces pierdes el tiempo en situaciones y personas que nada te aportan ni a ti ni a ellos y un largo estado social que deriva en un solo estado:

“EL AUTOCONOCIMIENTO”

Existen demasiado ideas preconcebidas, ideas establecidas durante tanto siglos y tantas generaciones que, por lo que percibo, la humanidad anda perdida.

Nadie me pidió que hiciera lo que yo hice en Twitter. Lo hice desde el corazón. Abandonar no es la solución pero el detenerme y respirar y sentir y aprender y fallar para volver a entender, todo ello sí lo es.

La persona que hoy me envió el whassap no lo está pasando bien pero su problema tiene como base principal el dinero, que es justamente lo que ayer yo escribía. Todo ocurre por un motivo y, desde la misma manera que mi Tiempo en Twitter no me ha ayudado a ayudar de manera desinteresada, yo tampoco puedo complacer a quienes tienen piedras en su camino. Puedo ayudarles a hacer el Camino más ameno y sosegado en cuanto a lo que he venido a hacer, pero yo no soy responsable de las piedras ajenas ni debo sentirme culpable de que las tengan. Y el dinero, por suerte o por desgracia, mueve este Mundo.

Existen personas en este Mundo que usan el dinero de manera nada equitativa, y los gobiernos, que son quienes deberían otorgar bienestar a sus ciudadanos, permiten que esa diferencia e injusticia social exista. La libertad no consiste en abusar de las propiedades sino en saber usarlas para un bien común. Una iglesia no es una iglesia sino ofrece calor, reposo, hospedaje en caso necesario, y amor, a quienes lo necesitan. No necesitan ser ostentosas, sino un lugar de recogimiento y compasión. Las sucursales bancarias no deberían ser lugares en los que se especula con las necesidades humanas sino centros de asesoramiento financiero de cómo ayudarnos entre nosotros. Los productos a la venta no deberían contener una gran diferencia entre ellos, porque eso define a la Sociedad, porque eso expone quienes pueden mirar por encima del hombro al resto. Y los ciudadanos deberían respetar los bienes ajenos, no hacer suyo lo que no les pertenece.

El hábito no hace el monje debería ser algo que todos aprendiéramos. Yo no necesito libros, ni ropajes, ni religiones, ni creencias que me obliguen a depender de un resultado. Yo he aprendido a ser fuerte, a amar desde la distancia si es necesario, a entender que todos necesitan pasar por ese estado social que les ayude a comprender, si lo desean, qué está ocurriendo en sus vidas, y aquí, ni los políticos, ni las religiones, ni las tarjetas de crédito, ni las redes sociales pueden resolver el problema, porque todos ellos solo buscan el beneficio propio de manera nada altruista, de la misma manera que si la Humanidad se encuentra perdida y ha llegado hasta este punto es porque siempre ha buscado el beneficio propio, no el “Autoconocimiento” que conduzca a la Sabiduría.

“El sol brilla más que nunca, pero no por ello la luna deja de existir”