MARTES 16 DE JUNIO DE 2020

Son las 9’17 horas de la mañana del martes de un mes 6 del año 2020 en el Planeta Tierra. Un Planeta conectado por las tecnologías pero desconectado a la vez. Porque si usas la lógica, la razón, la filosofía, la historia, las matemáticas, la ciencia, la ética, la religión y otros, y a ello le añades mente y alma, obtienes un resultado tan negativo que el shock recibido necesita de las Artes Puras para poder sobrevivir.

No es que el Mundo esté al revés. Es que El Mundo no es Equilibrio en ninguno de los puntos cardinales existentes en el mismo. Ayer hablé del Deseo. Uno de los Deseos que yo tenía en la Vida era viajar a New York. ¿Cómo vino este Deseo a mi mente y alma?

Mi curiosidad siempre ha sido parte de mí. Y mi mayor curiosidad es la información. De niña siempre estaba con un libro o cuaderno entre las manos. Amo los libros, su olor, su textura… Hasta las librerías y bibliotecas me parecen lugares placenteros. Pero ya no hacen libros como los de antes. Ahora todo es el negocio. Ahora es raro poder tener un libro actual en las manos que pueda atraerte. Así que suelo contener en mí aquellos libros del pasado que me hagan razonar y valoro cuando descubro uno nuevo.

Era segundo de bachillerato. Mis horas escolares, y no escolares, estaban dedicadas al dibujo. En algunas clases en las que me aburría necesitaba dibujar. Hacía desde delineación arquitectónica simple hasta figuras geométricas tridimensionales que siempre iban unidas por un eje en común. Todo fue el descubrir planos arquitectónicos en el despacho de un arquitecto. Fue ver aquellos dibujos y pasarme años dibujando y dibujando. No hacía exteriores, sino interiores. Y entonces, estando en una clase de geografía e historia, mi querida curiosidad me llevó a investigar más aquel libro. Apareció una página doble. En ella se veían unas imágenes que me impactaron tanto que durante años sólo Deseaba poder ir hasta aquella famosa ciudad: New York.

Aquella información hablaba de la desigualdad tan grande que existe en esa ciudad. La imagen que más me impactó fue la de un anciano mendigo durmiendo en un banco en la calle frente a un gran rascacielos de ventanales oscuros. Era la viva imagen de la Verdad, de esa Verdad tan vergonzosa que nadie logra erradicar, de esa Verdad que conforma lo anterior:

Un Planeta conectado por las tecnologías pero desconectado a la vez

El artículo o tema de mi libro de segundo de bachillerato de geografía e historia explicaba la gran delicuencia y desigualdad que vivía La Gran Manzana. Yo leía todo aquello tan asombrada, tan atraída por toda aquella información que sólo Deseaba poder viajar algún día allí. Quería conocer en primera persona toda esa Verdad, quería verlo y sentirlo en primera persona, y así fue. Una década después viajé a New York. Cuando estuve en La Gran Manzana, sentía que ésta no me era desconocida. Es más, cuando cogí el autobús de la línea 20 con dirección a Battery Park, la primera vez que cogía uno, y no llevaba monedas para pagar el billete, la gente que había en el interior del autobús pidió al conductor que no me cobraran el billete. Entonces busqué un asiento y fui a parar al lado de una señora de nacionalidad cubana. Y aquella mujer me hablaba como si me conociera de toda la vida. Es más, el conductor, de nacionalidad puertorriqueña, me explicó que vivía en Brooklyn y que perdió a su hermana en el suceso de Las Torres Gemelas. Me explicó dónde podía moverme por la ciudad.

Y de todos los lugares a los que fui, la isla de la famosa Estatua de la Libertad fue la visita más especial.

Me encantó New York, aunque la contaminación existente, al menos en el momento en el que yo fui, era importante. Nunca antes había comido tanta sandía. Estaba riquísima. Creo que no he probado una sandía más jugosa que la que probé en La Gran Manzana. Ni había visto ardillas libres pasear entre personas. Eso es lo que es New York, una gran ciudad llena de grandes contrastes. Y eso es lo que me enamoró de Ella.

Y, de la misma manera que me ocurrió cuando descubrí aquellos planos arquitectónicos en el despacho de aquel arquitecto que cambiaron mi percepción del mundo, lo mismo me ocurrió cuando visité New York. Mi vida cambió tanto que eso me llevó a hacerme escritora. Un par de años después de visitar aquella ciudad de grandes contrastes, una ciudad en la que caminas entre coches blindados y de lujo que esperan a los grandes ejecutivos con sus chóferes particulares, mientras las personas tienen que comer menús rápidos en los bancos situados en parques públicos porque a las 5 de la tarde tienen que regresar a sus casas; esas mujeres ejecutivas que llegan a las escaleras de los grandes rascacielos con calzado deportivo y los cambian por zapatos con tacones elegantes; esa mujer en Central Park con un carro de la compra, que hace pasatiempos con vestimenta harapienta, sentada en una cafetería al aire libre; ese conductor de ascendencia asiática con turbante que habla por el pinganillo y que conduce el taxi como si de un conductor de la Fórmula Uno se tratara y que te provoca la risa de tu vida porque no entiendes qué le ocurre, por qué corre tanto… después de ese par de años que transcurrieron desde haber visto cumplido mi Deseo, empecé a escribir de manera constante. Era un sin parar durante los años 2010 y 2014, con un pequeño intervalo entre los años 2012 y 2013. Y de aquel Deseo, de aquel Viaje, de aquella visita a aquel lugar tan especial, La Estatua de la Libertad, surgieron los 4 Manuscritos que escribí.

En fin, La Gran Manzana es ese lugar en el que existen al mismo tiempo la noche y el día, la pobreza y la riqueza, la gentileza y la no empatía, en donde puedes cenar en un restaurante en el que los comensales que tienes a tu lado tienen tanto dinero que sus mujeres poseen unas joyas que nunca podrás tener, pero que todo ello no te importa, no te produce sentimiento de inferioridad en absoluto, porque entiendes que este Mundo en el que vives, en el que vivo, es eso, El Mundo de los que Sienten y de los que No Sienten.

“EL MUNDO DESIGUAL”

A homeless man plays a flute as he holds a copy of The Wall Street Journal bearing a picture of members of the Occupy Wall Street movement near Zuccotti Park in New York October 22, 2011. REUTERS/Eduardo Munoz (UNITED STATES – Tags: BUSINESS CIVIL UNREST SOCIETY POVERTY MEDIA) – RTR2T19F